El estilo
“La capa superficial (y necesaria)”.
Es el componente más visual y efímero. Se limita exclusivamente a la vestimenta o look, los accesorios y la estética.
Su enfoque es estético y su única motivación es el gusto personal, seguir una tendencia o la búsqueda de una identidad visual.
Un ejemplo de esto puede ser una persona que utiliza el estilo “Grunge” simplemente porque le gusta cómo se ve, sin necesariamente compartir la filosofía de descontento social de los 90´s. Aquí, la ropa es el fin, no el medio.

la Subcultura
“El origen con propósito”.
A diferencia del estilo, una subcultura no nace en una pasarela, sino de una necesidad de respuesta. Es un grupo que surge dentro de una cultura dominante pero que tiene sus propios valores, normas y, sobre todo, un propósito.
Su enfoque es más ideológico y social y su motivación es la resistencia, la protesta o la creación de un espacio seguro para quienes no encajan en el sistema.
Aquí la moda tiene un significado distinto, ya que se usa como un “uniforme” que comunica ese propósito. El punk no solo usa botas porque duran; las usa como un símbolo de la clase obrera y la rudeza frente a un sistema opresor.

Tribu Urbana
“El punto de encuentro“.
La tribu es el puente. Es la combinación perfecta entre la estética (estilo) y la ideología (subcultura), pero con un ingrediente extra: el sentido de pertenencia y la convivencia local.
Se enfocan más en la identidad grupal y están motivados principalmente por no estar solos, compartir códigos, lugares de reunión y comportamientos con otros.
Son la mezcla perfecta entre el impacto visual del estilo y el trasfondo de la subcultura, pero viven en el “aquí y ahora” de la ciudad.

¿Por qué nos confundimos tanto?
El principal culpable de esto es la asimilación que la industria de la moda hace cuando una subcultura (con todo su peso ideológico) se vuelve popular, ya que, extrae solo la expresión y lo vende en tiendas de centros comerciales.
Cuando compras una camiseta de una banda que no conoces en una tienda departamental, estás consumiendo solo una prenda, pero te ves como parte de una subcultura. Ahí es donde las líneas se borran: vemos el disfraz, pero no siempre el mensaje.


